Asegurando mi destino (semana 3)

Porildomard

Asegurando mi destino (semana 3)

Bendición o maldición
¿Qué escogerás?

Deuteronomio 30:19
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante
la vida, y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues la vida, para que vivas tú y

tu descendencia”.

Introducción: Según el texto leído, vemos que el mismo Dios reta al pueblo a que escojan
entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición y Dios mismo aconseja al pueblo
a que elijan la vida y la bendición. Elegir la vida y la bendición es escoger vivir amando a
Jehová, atendiendo su voz y siguiéndole a él; esa decisión traerá una prolongación de días
en la tierra y una descendencia próspera.

¿Qué significa la palabra Bendición?
Los cristianos tenemos la costumbre de decirnos “Dios te bendiga” o simplemente
“¡Bendiciones!”. Pero la mayoría de las veces desconocemos la profundidad de lo que
decimos y tal vez ni siquiera sepamos el significado de la palabra “bendición”. La Palabra
“Bendición” tiene dos aspectos debido a que la encontramos en el Antiguo Testamento
como “Berakah” en hebreo y en el Nuevo Testamento como “Eulogeo” en griego.
 Berakah se traduce como: Transferir el poder o favor de Dios mediante la
imposición de manos.
 Eulogeo (elogiar) se traduce como: Hablar bien de alguien.
Bendecir tiene que ver con “bien decir”, así como maldecir viene de “mal decir” o
hablar mal de alguien.

Hay cuatro tipos de Bendición

1. La Bendición declarada por el propio Dios. Deuteronomio 28:3-6 “Bendito serás
tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de
tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas,
benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar, bendito será en tu entrar, y bendito
en tu salir”.

2. Bendición declarada por el pueblo hacia Dios.
Salmos 103: 1-2 “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”. Bendecir a Dios es

proclamar sus atributos, virtudes y proezas, como por ejemplo decir: ¡Tú eres Santo,
precioso, no hay Dios como Tú, eres Excelso, Todopoderoso.

3. Bendición declarada hacia objetos una casa, un carro, un negocio. Es un acto
de fe basado en los principios de Dios, que nos manda a bendecir y a no maldecir.
Lo que significa que bendecir tu carro tu casa, tu trabajo, tu país, implica que
proclames que te va ir bien que alcanzaras el éxito en lo que emprendas.

4. La Bendición a través de la imposición de manos. Es cuando una autoridad
puesta por Dios bendice a otra persona, por transferencia espiritual a través de la
imposición de manos. Pastores, padres, personas que ejerzan autoridad espiritual.
Cuando un padre reconoces las virtudes de sus hijos diciendo “Hijo, eres tan cariñoso,
esforzado, inteligente, lo estás bendiciendo.

Génesis 27:27-28 “Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le
bendijo, diciendo: mira el olor de mi hijo, como el olor del campo que Jehová ha
bendecido. Dios pues te dé del rocío del cielo, y de la grosuras de la tierra, y
abundancia de trigo y de mosto”.

¿Qué significa la palabra maldición?
La palabra maldición en los idiomas occidentales significa desear un mal de cualquier
tipo o hablar mal de alguien. Sin embargo, la palabra maldición en el hebreo bíblico,
emplea tres palabras principales para maldecir:
“Ctláh”, “tirar” y “quil-lél”, estas tres palabra refleja las diversas realidades sociales
tales como: problema financieros, sequia, enfermedades, esterilidad, aborto, estas eran
vistas como maldiciones. En el griego del Nuevo Testamento, se emplea sobre todo el
término “anatema” para expresar la idea de maldición. El uso principal de “anatema”
equivale al de maldición, en el sentido de: condenado, excomulgado de una comunidad
religiosa, separado como un hereje.

Hay cinco tipos de maldiciones:

1. Maldición proferida por Dios. Dios dijo a Adán “maldita será la tierra por tu
causa”.

2. Maldición proferida por siervos de Dios. Josué enunció una maldición al hombre
que reconstruyera la ciudad de Jericó. Josué 6:26 “maldito delante de Jehová el
hombre que reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los
cimientos y sobre su hijo menor asiente sus puertas”. Y en 1 Reyes 16:34 dice que
Hiel, un hombre de Betel, reconstruyó Jericó. Poner los cimientos le costó la vida a

su hijo mayor, Abiram; terminar la obra y colocar las puertas le costó la vida a su
hijo menor, Segub. Ocurrió la maldición pronunciada por Josué.

3. Maldición auto proferida. Es cuando yo mismo me maldigo, puede ser consciente
o inconscientemente. Podemos maldecirnos hasta con palabras que parecen
inofensivas, por ejemplo: “que bruto soy, no sirvo para nada” Proverbios 6:2 “te
has enlazado con los dichos de tus labios”

4. Maldición proferida por siervos de Satanás. Proverbios 26:2 “como el gorrión
en su vagar y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin
causa”. Los brujos, hechiceros pueden lanzar conjuros o brujería, pero si no hay
causa no prosperará.

5. Maldición de Aor o maldición en los aires. Éste es el nombre de un tipo de
maldición que opera en el mundo espiritual, en los aires, de una ciudad o de un Pais,
Es una fuerza poderosa que causa que alguien sea privado del don de ver la verdad.
Es una maldición que ciega a una persona espiritualmente, de tal forma, que cuando
lee las Escrituras, no la entiende correctamente. Cuando escucha un consejo no
lograr entender, Cuando esta maldición opera en una persona, familia, institución,
no deja ver con claridad el mensaje de la Palabra, provocando que las Escrituras
sean torcidas o mal interpretadas e impide percibir la riqueza de la Biblia, por lo
tanto, estas personas alcanzadas por Aor, tienen ojos pero no ven, tienen oídos pero
no oyen.

Conclusión: La bendición es algo activo, debo proclamar, creer, reclamar, recibir. La
maldición es algo que te puede caer si te omites de hacer lo correcto, si asumes una postura
pasiva, un pecado no confesado y darle las espaldas a Dios y a sus principios. Si eliges la
bendición, la regla básica es amar a Dios, oír su voz y seguir sus mandamientos. ¿Qué
escogerás ¿la bendición o la maldición?,

DECISIÓN: YO DECIDO VIVIR BAJO LA BENDICIÓN DE DIOS TODOS LOS
DÍAS DE MI VIDA. Y CAMINARÉ BAJO LOS CIELOS ABIERTOS.

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